Aunque trabajamos con materiales de alta calidad, nuestras joyitas requieren un buen cuidado:
Perfume y potentes elixires, lejos de tu joya.
El alcohol, los aromas intensos y los cosméticos pueden apagar el destello del oro. Vaporízate primero, ponte la joya después.
Agua solo para bailar, no para sumergir.
Dúchate, zambúllete y brilla, pero sin ellas. El contacto continuado con agua acorta la vida del dorado.
Descansan mejor en su propio trono.
Cuando te las quites, guárdalas en su estuche MACARENA, por separado. Evitarás arañazos y enredos con otras piezas.
El baño de oro es magia… y la magia necesita mimo.
Su duración depende de tu piel, tu PH, tu ritmo y tus planes. Cuanto más las cuides, más tiempo reinarán en tu joyero.