Nuestra historia...
Siempre he sido un alma inquieta, siempre he querido conocer más.
Hubo un tiempo de mi vida en el que no paré de viajar, quizás por esa inquietud que digo que me caracteriza o, quizás porque necesitaba encontrarme a mí misma. Y lo conseguí.
Siete países y mucho tiempo después me encontré. Pero también la encontré a ella. En medio de Indonesia descubrí un estilo de vida diferente, y Sri Lanka fue la culpable de que me entrase la alocada idea de montar un proyecto para homenajear esta aventura. Así surgió mi marca.
Todas tenemos una Macarena Brava dentro.
La mía nació para recordarme que no me conforme con una vida que se me queda pequeña.
De ahí que no sean joyas, que sean joyazas. Y su tamaño y aspecto. Creo que con verlas se entiende todo.
Llamarse Macarena no es casualidad. Es actitud. Es mi nombre favorito.
Patricia
